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5.07.2026
7.06.2022
Noción
moderna del budo
Desde
mediados del siglo XIX , la sociedad cerrada y autárquica del Japón va a ser
sacudida por la amenaza occidental. En el periodo Meiji la noción de espacio
social se amplia para sus habitantes, el país, representado hasta entonces por
el señorío, es representado ahora por el estado. Esta ampliación de la visión del
mundo la viven os guerreros como una crisis profunda. Su modelo de acción, que
era eficaz en el periodo anterior, deja de ser válido como tal. El compromiso
con el arte marcial se valoraba socialmente en la medida en la que hacia entrar
en la vida el culto a los ancestros y la fidelidad al señor. Fue recuperado en
la estructura de los katas, al formar estos un encadenado dinámico que incitaba
a los guerreros a implicarse profundamente en la búsqueda de la perfección.
La llegada
de los occidentales precipita el hundimiento del mundo que había dado
nacimiento a dicha perfección. El modelo de acción elaborado en el pasado debe
encontrar otra estructura. Kano Jigoro concreta un nuevo modelo con la creación
del judo. Con la noción moderna de budo, elabora una estructura que aúna el
conocimiento de los métodos occidentales con el modelo de acción de los quereros.
La noción de budo permite enfrentar el nuevo mundo, más grande, en el que el
estado japonés está amenazado. La identificación con ese estado explicaría la
enorme implicación en la estructura y la lógica del kata.
Con
anterioridad los quereros se implicaban en la búsqueda de al perfección
mediante la práctica del arte marcial, puesto que este tenía una dimensión religiosa
y cósmica. En la sociedad en movimiento que se ha convertido Japón, la práctica
de las artes marciales, separada de su soporte social, ya no es el círculo
perfecto en el que uno puede implicarse a fondo. Solo si se une con el estado
en peligro puede completarse el círculo, puesto que el emperador, con la nueva noción
de estado japonés, pasa a ser una encarnación moderna de las creencias
profundas en lo sagrado. Esta es la manera en que la práctica del judo tiende a
la perfección, cuando Kano Jigoro les devuelve esos valores y enseña a los
estudiantes que, mediante el judo (practica corporal muy asociada al estudio),
se convertirán el “pilares del estado”.
Fuente:
Miyamoto Musashi de Kenji Tokitsu.
5.13.2022
Go Kenki: Su influencia
GO KENKI (Wu Xiangui)
5.07.2021
Keiko y Renshu
Keiko y Renshu las clave del los dos tipos de entrenamiento que nos diferencia de los deportes.
Existe un diferencia en las Artes Marciales entre entrenamiento y practica, Renshu (Ren es hilo ,tomar los mejores hilos, Shu es aprender o sea Renshu es aprender tomando lo mejor y repetirlo en el entrenamiento) se le llama al entrenamiento del cuerpo pero en actividades "nuevas" , Keiko es el enteramiento o preparación del espíritu (Kei significa comparar y pensar y Ko antiguo) la practica del Keiko seria estudiar las tradiciones que los antiguos maestros han desarrollado las cual es se convirtieron en Tradiciones Japonesas (Nihon Bunka) , que no solo se refiere al Budo sino a actividades culturales como la Ceremonia del Te (Cha Do), Ikebana (arreglos florales, también Ka Do), Sho Do (escritura tradicional japonesa), Nihon Buyo (danza japonesa) , Shibai (teatro Kabuki, No o en general), Nihon No Ongaku (musica tradicional japonesa con Shimazen , Taiko etc), etc y tambien la practica de Budo como actividad cultural antigua japonesa, Keiko significa "reflexionar ,repasar el pasado" esta relacionado con la espiritualidad del entrenamiento y esta vinculado directamente con la conservación de tradiciones culturales japonesas (okinawenses en nuestro caso).Siempre el entrenamiento Keiko esta dirigido por un maestro llamado oyakata , shihan , shidoin o sensei por que es el que transmite esa cultura antigua , en cambio en el Renshu no hace falta, incluso se entrena solo .
Tanto Keiko como Renshu sirven para mejorar técnicas o conocimientos. La diferencia fundamental es que Renshu se usa para deportes como básquet, futbol, tenis, ping pong , karate deportivo etc. o tambien aprender a escribir a multiplicar, a cocinar, idiomas etc. o todo lo que implique mejorar pudiendo hacerse solo incluso modificado e inventando cosas, en cambio en Keiko no se modifica nada de lo que se aprende por que se consideran a los antiguos maestros el máximo ideal a alcanzar de lo que hay en el pasado, nos acercamos a esa tradición cultural de esa forma sin innovaciones
3.19.2021
Contenidos culturales y psicológicos de la kata de karate
3.12.2021
Las Katas
La kata o “La técnica es el hombre”
La noción
de kata
Conocemos la existencia de las katas en todas las artes
tradicionales japonesas, pero su estructura abarca ciertamente, un sentido
mucho más amplio, el cual subyace en cada gesto, pero que las palabras son
incapaces de definir coherentemente.
El término “kata” puede traducirse como “forma”, “molde”,
“tipo”. Sin embargo al no disponer esquinantes en el pensamiento occidental, la
noción que encierra permanece intraducible.
Las artes marciales y en particular el karate, nos
ofrecen los ejemplos más precisos y más estrictamente formalizados de los
katas. En este ámbito es donde se utiliza el término en cuestión: éste designa
las bases de la transmisión del arte y su aprendizaje.
Propongo como punto de partida la siguiente definición de
kata: “secuencia compuesta por gestos formalizados llevados a cabo con un
estado mental orientado hacia la realización del camino (do)”
En la cultura japonesa “realizar el camino” es sinónimo de alcanzar la técnica perfecta,
lo cual se da en el hombre perfecto.
La realización de un kata es breve, aparentemente simple
y precisa. Cada arte tiene pocas. En el karate tradicional, la mayoría delas
katas tienen de 20 a 60 movimientos, una kata es siempre la transposición
codificada de un combate real contra varios adversarios. A partir de una
situación de inicio, cada vez distinta, se encadenan técnicas de ataque y
defensa que responden a los supuestos movimientos de los adversarios. Todas las
técnicas de karate se formalizan por medio delas katas, las cuales tienen un
papel fundamental en la comunicación de las técnicas de combate.
El entrenamiento de la kata se realiza en solitario
mientras uno centra su atención en los encadenamientos y busca la perfección
técnica. El trabajo de una kata se extiende por años, a veces, una vida entera.
Este trabajo pasa por diferentes etapas, esta es la razón por la cual no basta
con entender la kata como una serie de formas o como un molde, sino más bien
como el medio a través del cual se han fijado los conocimientos más amplios. Al
comienzo de trata de crear la automaticidad de una serie de movimientos
técnicos, los cuales tienen como meta la realización perfecta delas formas y los movimientos. Al mismo tiempo también se
trata de introducir un dinamismo y una potencia, factores importantes para
obtener la máxima eficacia.
En la fabricación de un sable, la forma precisa dela hoja
y la dureza del acero son dos aspectos
que debe equilibrar el trabajo del artesano. Un kata comprende tanto la
forja del sable como el aprendizaje de su utilización.
A partir de una situación particular, cada kata muestra
la posibilidad de un desarrollo y por lo tanto pone en juego técnicas de ataque
y defensa que responden a los movimientos y estrategias que teóricamente tienen
los adversarios, en consecuencia las diferentes katas proponen, al mismo tiempo
que las técnicas, un aprendizaje de estrategias.
Un kata no es la obra de una sola persona sino la
condensación de un saber tradicional. De la misma manera que un pintor aplica
varias capas de pintura a su obra, las generaciones de practicantes han ido
fijando en las katas las sumas de sus experiencias.
Un maestro de karate de muy alto nivel de principios del
siglo XX respondió así a alguien que le pidió que le enseñara unas katas: “Yo
solo conozco Naifanchin” (esta kata, por la cual en aquel entonces se iniciaba
la práctica del karate, también se la conoce como Tekki Shodan)
Es cierto que, para él, aquella kata compuesta por unos
20 movimientos, abarcaba casi todas las técnicas transmitidas hasta el momento
y a partir de esta única secuencia, era capaz de responder ante cualquier
situación de combate. No obstante esto no significa que el no conociera el
resto de las katas sino al contrario: había condensado todo su saber.
Esta anécdota ilustra dos hechos importantes. La kata
contiene más de lo que se muestra a primera vista, cada movimiento es en
realidad, la “memoria” del movimiento en
sí y de todas sus variantes posibles y el maestro y sus estudiantes los
desarrollan durante años. El encadenamiento de movimientos sucesivos de la kata
recuerda todas las posibilidades de estrategia, acción y reacción del
adversario. No obstante su contenido no es simplemente una sucesión de
detalles: cuando un maestro y sus estudiantes trabajan durante años el mismo
movimiento y sus variantes, es el contenido global de este trabajo lo que da
sentido a la kata.
Aunque el entrenamiento de la kata se haga en solitario,
el adepto de un cierto nivel integra en ella sus experiencias de combate, al mismo
tiempo que descifra posibles respuestas a las preguntas que se plantea. La kata
es en cierta manera, un espejo, pero este solo puede reflejar lo que tiene
delante. Si el practicante, por medio dela kata, sabe percibir la experiencia
de sus predecesores, la kata representara un medio privilegiado para conocer al
adversario y para conocerse a sí mismo.
En la práctica de las katas podemos distinguir dos
aspectos: el de la instrucción. A través de la cual se aprende, como si fuera
un alfabeto, ciertos movimientos técnicos que todavía no se conocen, y el dela utilización,
a través del cual se enriquece la propia
experiencia.
En Japón esa forma de kata existe en todas las artes
tradicionales lo que significa que los japoneses realizan los actos por medio
de las estructuras de la kata –al menos este fue el sistema de pensamiento que
impero durante el periodo Edo-. Recientemente Watsuji Tetsuro
Escribió que en la sociedad japonesa existe “una
tendencia étnica a confiar en los actos intuitivos y a rechazar los actos
adoptados por medio de la reflexión lógica”. La kata representa una manera de
cultivar y reforzar el pensamiento intuitivo.
En las artes tradicionales japonesas, la meta de la kata
es idéntica: realizar de manera perfecta una serie de movimientos transmitidos
por la tradición que llevan a la perfección
por medio dela unión de técnicas gestuales y de una cierta disposición mental,
el seguimiento del camino o la vía “do”.
La palabra “do” se traduce como “vía”, “camino”, “disciplina”,
etc. No obstante, una vez más, ninguno de esos términos logra abarcar completamente
el verdadero significado cultural de esta noción, ya que solo la plasman de una
manera abstracta, parcial y superficial, sin llegar a comunicar su sentido más
profundo.
El do se concibe como un camino que conduce a un estado
mental que libera facultades humanas en los diferentes ámbitos de las artes.
Este estado espiritual puede obtenerse por medio de la profundización en una disciplina.
Este comporta un aspecto ético: para seguir el camino debemos seguir los
preceptos que gobiernan el universo y por ende la sociedad. El proceso de
perfeccionamiento en una disciplina – cualquiera que sea- comprende alcanzar la
personalidad completa e armonía con los hombres y la naturaleza.
El ejemplo dela pintura a la tinta ilustra el papel que
constituyen las katas en las artes tradicionales. Los modelos se elaboran a
partir de ciertas formas naturales-los bambús, los árboles, las hierbas o
ciertos paisajes. Por ejemplo, para hacer un bambú de resaltan algunos aspectos delas hojas, los
troncos y el bambú pintado destaca más que su modelo. Asi pues. Se trata de una
forma de percepción y de sensibilidad socialmente establecida a través de la
cual aprendemos a mirar.
El aprendizaje de esta forma de pintura clásica pasa por la
repetición y responde a reglas extremadamente precisas. Éste empieza trazado
con el pincel diferentes formas y pone una atención especial a la manera de acabarlas, curvarlas,
difuminarla ,etc., hasta la repetición perfecta
de un repertorio clásico establecido. Paralelamente el estudiante trabaja también
en una serie limitada de motivos naturales por medio de este mismo proceso de
copias repetitivas. En este sentido, los motivos naturales se tratan de la
misma manera que la caligrafía. Por lo tanto esta forma de pintura supone una visión
social homogénea del medio natural, un consenso previo que dará sentido a los
rasgos acentuados y que podemos encontrar al inicio de los poemas clásicos.
En consecuencia también existe un modelo ideal de berenjena unida al otoño, de la rana unida
a la estación de lluvias, etc. estos modelos no deben tomarse como una simple interpretación
platica del objeto, sino como un soporte de reflexión que evoca un momento del
ciclo de la vida, con su sonido, olores y en definitiva con todas las
impresiones que se asocien a ellas.
Las imágenes proceden de una vida estrechamente ligada a
la naturaleza.
La kata es una formalización de una sensibilidad
colectiva y por ello contribuye a entrenarla. Sin embargo el cuadro colectivo está
unido a una involucración subjetiva y a partir del momento que el kata comienza
a dominarse, este escapa a la simple repetición, aquí la formalización es
particularmente blanda. De esta amanera al pintar una berenjena, el pintor repetirá,
siguiendo los gestos requeridos, un cierto número de rasgos que habrá aprendido
a reproducir, pero si la imagen está suficientemente interiorizada, detallara también
particularidades del objeto de acuerdo al momento vivido.
Para que un repertorio muy diferenciado de signos se
cristalice y se perpetúe, el kata eficaz supone la homogeneidad de un grupo
social suficientemente limitado y sedentario.
Fuente : Kenji Tokitsu-Las Katas_
2.04.2021
Influencia sobre el ajuste postural
Siguiendo con el apasiónate (e inagotable) tema de la flexibilidad hoy les dejo:
1.31.2021
Las primeras historias británicas en Okinawa
Las primeras historias británicas en Okinawa
1.22.2021
Flexibilidad y alivio del estrés
Flexibilidad y alivio del estrés
Estrés,
quizás uno de los tantos fenómenos de los cuales casi todos hablan y muy
probablemente, pocos comprenden, De hecho, esto último no es tan sencillo,
tratándose como tal, de un proceso altamente complejo, cualquiera sea la
perspectiva desde la cual se pretenda abordarlo. Varias pueden ser las puertas
de acceso a la comprensión del problema, una de ellas que por lo menos para
nosotros es evidente, es ni más ni menos, que el mundo contemporáneo como tal.
La
sociedad occidental (puesto que es la única que conocemos, sin descartar que el
Oriente no occidentalizado también tiene sus particulares mecanismos de
subyugación) parece estar marcada, hoy por hoy, por la violencia en todas sus
manifestaciones posibles: división de los seres humanos en ganadores y
perdedores, injusticia social, inequidad distributiva de los bienes materiales,
competitividad, constricción al consumo irracional, ensamblaje engañoso de
paradigmas de realización personal basados en el éxito, la figuración, el
dinero y el poder; navegantes, millones y millones, enredados en el laberinto
de una red de la cual no parece haber salida, shopping center, espantosos
contrastes entre niños muertos por desnutrición y famosos “artistas” ventilando
en público minuciosos detalles de su, por cierto, extremadamente trivial y
aburrida vida, hipócritas comunicadores por doquier expresan su optimismo,
cuando en realidad, es este insolente e irrespetuoso, cuando otro, aunque sea
un solo ser humano sufre.
Educación
para pocos y semieducacion para muchos o lo que es lo mismo, manipulación
masiva de conciencias y prestidigitación milimétrica de lo que debe ver, opinar
y pensar. De vez en cuando también un poco de moralina, una suerte de
“antibiótico en grajeas del burgués taciturno” (Leopoldo Marechal) tiende a
frenar este “pequeño hombre pequeño” en su impulso irreflexivo.
La
lista parece ser interminable, no obstante, y he aquí otra apertura al
análisis, las situaciones son problemáticas en tanto y en cuanto se las evalué
como tales. Nuestra parcial y brevísima descripción de algunos de los aspectos
más sobresalientes de la contemporaneidad puede, para otros, no significar nada
en absoluto. Es la interpretación de los hechos la que, en definitiva, los transforma
en agresivos o inocuos, relevantes o intrascendentes, urgentes o postergables.
Por supuesto, el mecanismo individual y colectivo de valoración de la situación
sociopolítica también es “configurable” desde afuera. Con lo familiar y lo
personal puede suceder lo mismo, comprender
entonces la etiología del estrés supone un requisito insoslayable:
entender lo que son las agresiones en tanto y en cuanto son evaluadas así por
el sujeto. Es esta, para nosotros, la vía principal de acceso al problema del
estrés.
Por
agresiones entendemos todos los acontecimientos, tantos externos como internos,
que valorados por sujeto como peligroso y amenazante para la integridad y
equilibrio del organismo, activan mecanismos reflejos instintivos de alarma y
defensa. Desde ellos podemos entender el fenómeno del estrés tal como Stanley
Keeleman (1997) lo propone. Ahora bien, lo propio de la alarma es que son
inmediatas, se activan y generan respuestas en tanto y en cuanto el estímulo
agresivo y amenazante este presente. Cuando el peligro ha pasado, volvemos a la
situación normal en poco tiempo, tanto fisiológica, como psicológicamente.
No
obstante ciertas reacciones pueden persistir e inclusive incrementarse, hasta
el punto de transformarse en parte permanente de nuestra estructura. Dicho en
otras palabras, terminan por configurarnos como lo que somos, o por lo menos,
en lo que para los demás necesitamos mostrar que somos: una sólida y espesa
armadura como continuación e intensificación de reacciones defensivas
articuladas a lo largo de gran parte de nuestra vida. Esta suerte de
perpetuación de las reacciones propias del reflejo de alarma (Keeleman,1997)
que pasan a convertirse en un estado casi habitual , es lo que conocemos como
estrés: una intensa prolongación constitutiva de un vallado defensivo, compuesto
por múltiples reacciones psicológicas y orgánicas que terminan de edificarnos
de una manera personal e inconfundible, articulando negativamente hasta los
aspecto más sutiles de nuestra vida mental, particularmente los procesos
emocionales. Esta perturbación de la estructura y función del individuo
depende, de la valoración que se realice del significado amenazante de los
eventos cotidianos y esto precisamente es la diferencia principal entre el
estrés psíquico y físico. Lo común en ambos es el daño y la destrucción tisular
específicos, la irreparable pérdida de inmensas poblaciones celulares cuyo
corolario es la alteración de nuestro equilibrio y su adverso impacto en el ámbito
de las diversas interacciones de habitualmente sostenemos con el medio.
Una
cierta dosis de estrés no puede faltar para aprender y desarrollarse, lo
reconocemos cono condición necesaria, pero no suficiente, para concretar
aquellos cambios que llevan a superarnos en diversos aspectos de nuestra vida.
Este buen estrés o “eutrés” se distingue de aquel estrés negativo o “distrés”,
resorte progresivo de un buen número de patologías. En este último, la magnitud
de la amenaza impuesta, a la organización psicobiológica del sujeto excede sus
posibilidades de adaptación. La evaluación cognitiva personal del significado
agresivo del evento determina las diferencias individuales en la respuesta, de
ahí la importancia de dotar al sujeto de estrategias alternativas para
afrontarlo y prepararlo para su aplicación, incluso en los momentos más
desbordantes. Entre ellas, algunas actividades físicas, como las técnicas de
respiración, relajación y los estiramientos pueden contribuir positivamente a
contrarrestar los síntomas propios del “distrés”.
Ahora
bien para comprender como y de qué manera los estiramientos, la respiración y
la relajación neuromuscular pueden convertirse en efectivas estrategias para
afrontar el problema, resulta inevitable el repaso, mínimo y superficial, de
algunos aspectos elementales de la fisiología propia del estrés,
particularmente el distrés patológico. Para ello es necesario abordar las
conductas emocionales, específicamente la neuroanatomía específica que da
cuenta de las estructuras cerebrales directamente implicadas y sus
proyecciones, constituyendo la base sistémica de tales procesos.
El
estudio del vínculo funcional existente entre diferentes estructuras, como el
núcleo amigdalino, el locus coeruleus, el hipocampo, el tálamo, la hipófisis,
la sustancia gris periacueductal, la formación bulbopontorreticular, etc., nos
permite comprender no solamente lo procesos fisiológicos elementales que
subyacen en las conductas emocionales más comunes como la ira, la ansiedad y el
miedo, sino también, y he aquí lo importante, como esta interacción neuronal
puede dar cuenta de la valoración del significado emocional delos estímulos,
tanto internos como externos, el como la experiencia previa gravita sobre la
evaluación cognitiva del evento y finalmente, los rasgos específicos de las
respuestas adaptativas, desde sus manifestaciones neuroendocrinas, autónomas e
inmunes, hasta las motoras-esqueléticas, que configuran los sutiles detalles
del ajuste tónico-postural con el que nos paramos y enfrentamos al mundo en sus
múltiples vicisitudes.
Nadie
tarda en percatarse que la tarea es harto complicada: existen miles de millones
de neuronas, cada una con sus
correspondientes elementos constitutivos y sus respectivas ramificaciones,
siendo así el número de contactos sinápticos casi imposible de calcular. En
medio de tan inconmensurable multiplicidad y agravado por el hecho que se trata
de lo múltiple en lo pequeño, el descubrimiento delos canales selectivos de
flujos de información en el cerebro que configuran la citoarquitectura neuronal
específica de cada especie, compuesta por circuitos plásticos que a la vez
denotan los rasgos particulares de la experiencia individual, parece a primera
vista una empresa utópica. No obstante con unas cuantas funciones mentales de
ha logrado tan difícil detección, lo cual remarca el mérito la investigación
neuroanotomofisiológica de los últimos años. Algunas conductas emocionales se
inscriben en este grupo, particularmente el miedo.
El
itinerario del procesamiento dela información propio del miedo supone partir
dela estimulación sensorial, cualquiera que sea su modalidad, para arribar al
tálamo (excepto la información olfativa), desde allí la información no sigue
una sola vía, sino varias, siendo dos particularmente interesantes. Dos canales
cobran particular importancia, el que va del tálamo a la corteza cerebral,
cualesquiera sean las áreas senso-perceptuales para su procesamiento y de estas
a la corteza orbitofrontal, sede de la
evaluación cognitiva del significado del evento y que desde el tálamo proyecta
hacia el núcleo amigdalino, base del tratamiento emocional del dato relativo al
miedo. Es precisamente esta vía las que nos permite comprender por qué ciertos
acontecimientos generan conductas emocionales, con fuertes actuaciones del
sistema nervioso autónomo, antes de que en el neocortex pueda concluirse el
itinerario perceptivo y lograr así la percatación e identificación del objeto.
Traducido: generamos respuestas emocionales, como la del miedo, antes y sin
necesidad aún de una percatación consiente del objeto que estimuló inicialmente
los sentidos o la producción de una representación (imagen) que, de hecho,
tiene el mismo poder que la percepción para provocar las respuestas emocionales.
Una
pequeña dosis de cortisol ayuda al cerebro a hacer frente a situaciones de
estrés. No obstante ante el distrés crónico, el exceso de calcio a nivel
neuronal provoca la muerte celular (exitoexitosis). Atrofia neuronal primera,
sobre todo dendrítica y muerte después: el cortisol en abundancia causa
estragos. El distrés provoca el
envejecimiento prematuro del cerebro inevitable e irreversiblemente. Incluso
una de las estructuras particularmente dañables por el exceso de cortisol es el
hipocampo, base funcional de la memoria explicita contextual.
Lo
que en definitiva, lo queremos expresar con este quizás aburrido pero necesario
introito es que los estados mentales, son también físicos. Son el producto de
la actividad de sistemas neuronales organizados, altamente complejos y que la
interacción entre estos y otros grupos celulares es tan estrecha que no
vacilamos en afirmar que, precisamente generan estados somáticos y que estos
últimos determinan inexorablemente, los
primeros. Incluso consideramos los estados somáticos, particularmente los
musculares y viscerales, como los principales componentes del yo neural y de
sus correspondientes propiedades mentales.
Como
se ve la distinción físico-mental se presenta aquí con carácter totalmente
didáctico.
La
primera no reviste mayor grado de complejidad, alude a la relación entre
estiramiento muscular y relajación, también muscular, Sin embargo estas no son
estas las variables que hay que controlar para que finalmente, este cometido se
alcance. La “facilitación de la inhibición” neuromuscular a través de los
estiramientos supone permitir que estos provoquen la estimulación de todo un
conjunto de receptores propioceptivos localizados en diferentes tejidos, cuyo
resultado es el desencadenamiento de
reflejos que contrarresten reduciendo, atenuando e incluso suprimiendo la
actividad alfa, gamma y beta. No cualquier extensión muscular provoca estos
efectos. Esta deberá ser lenta, suave de baja intensidad y de una duración
ideal comprendida entre 8 y 12 segundos aproximadamente hasta que la
resistencia muscular queda disminuida al máximo, para después pasar a tiempos
superiores. Por el contrario, los ejercicios dinámicos explosivos, las
insistencias bruscas o rebotes violentos, lejíos de producir relajación
muscular, incrementan la neuroexitabilidad. También los estiramientos estáticos
de alta intensidad que, rompiendo no solamente las fibras del tejido conectivo,
sino las musculares propiamente dichas, estimulan predominantemente los
receptores nociceptivos desencadenando reflejos de protección y generando finalmente un notable incremento
del tono muscular. Tal como puede apreciarse, los estiramientos que pretenden
favorecer la relajación neuromuscular deberán respetar condiciones mínimas y necesarias,
tales como, localización, tiempo de estimulación, intensidad, velocidad,
posiciones de partida, respiración, etc.
Por
otro lado y completando la activación de reflejos inhibitorios, la extensión muscular
favorece localmente la relajación al desconectar filamentos de actina y miosina
todavía unidos, deshaciendo puentes cruzados aun activos. Posiblemente induzca también,
por incremento de la presión de los fluidos intrasarcoplasmáticos, el transporte
del calcio desde su sito de acoplamiento con la troponina hasta las cisternas y
vesículas terminales del retículo sarcoplasmático facilitando la descontracción
muscular.
Como
vemos, a escala muscular entendemos la relajación como un estado de tensión mínima
y descontracción elemental. En el orden mental, la situación no difiere gran
cosa. La concebimos como la posibilidad de atenuar la opresión generada por la
persistencia repetitiva de las mismas
representaciones, que en el caso de ser negativas conllevan desesperación y
desasosiego. Precisamente el “distender” la mente es procurar que ya no “tienda”
a lo mismo. Supone, ni más ni menos, el desvío de la atención hacia otros
objetos y niveles de procesamiento. El cómo los estados mentales generan
estados somáticos, particularmente el incremento del tono muscular, es un tema
tratado más adelante. No obstante y he aquí nuestra segunda inquietud, dilucidar
como los estados somáticos, puntualmente el tono muscular reducido por el
estiramiento, generan ciertos estados mentales, particularmente la relajación psíquica,
constituye un problema de no fácil solución. Se trata de un hecho: los
estiramientos no solo producen relajación muscular, sino también mental. Así
como ciertos pensamientos tienen el poder de contrarrestar la hiperactividad simpática,
estimulando el funcionamiento del sistema parasimpático, reestableciendo los
niveles elevados de excitación central, los estiramientos y los ejercicios
respiratorios también lo poseen. Muy posiblemente, as mismas aferencias que
desde el tálamo sensorial se proyectan hacia la formación bulbopontorreticular,
activando la región inhibitoria y contribuyendo así a la reducción del tono muscular,
sean las que favorezcan también la disminución del tono cortical. Probablemente
los mismos circuitos descriptos en el apartado anterior (flexibilidad y estés)
expliquen el efecto mental de los estiramientos. Sea como fuere, la disolución de
la coraza muscular produce lo propio con la armadura mental y por consiguiente,
el poder acceder a nuestra propia realidad interior, cualquiera que fuese el propósito,
no debería omitir la adecuada predisponibildad muscular y respiratoria.
Fuente:
Amplitud de Movimiento- Mario Di Santo-Paidotribo










